funciones ejecutivas

Funciones ejecutivas

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Las funciones ejecutivas son procesos cognitivos de alto nivel que nos permiten asociar ideas, movimientos y acciones simples para realizar tareas más complejas (Shallice, 1988). Sin embargo, aunque no existe una definición única, generalmente se usa este término para describir una gran variedad de habilidades y procesos cognitivos que capacitan a los individuos para tener un comportamiento flexible y dirigido a metas (Castellanos et al., 2006). Las funciones ejecutivas son muy importantes en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, escribir un texto, prestar atención en clase, salir a comprar antes de que cierren la tienda, entre otras. Todas estas acciones parecen sencillas pero cada una de ellas requiere que se utilicen procesos cognitivos superiores que permitan llevarlas a cabo.

Así pues, en general se entiendo que las funciones ejecutivas se encargan de controlar y autorregular la actividad mental y los recursos cognitivos disponibles. Además, son habilidades que no resultan completamente innatas, sino que se adquieren y desarrollan a lo largo de la vida de cada individuo. De hecho, algunas de las funciones ejecutivas no terminan de madurar hasta alrededor de los veinticinco años de edad. Es decir, cuando se entiendo que se ha llegado a la madurez cerebral.

Las principales funciones ejecutivas

Así pues, entre las principales funciones ejecutivas encontraremos las siguientes:

Razonamiento: utilizar los distintos datos recibidos y las posibles conexiones entre ellos, así como elaborar posibles explicaciones.

Planificación: permite realizar un plan de actuación. En particular, permite hacer una serie de pasos que llevarán a un objetivo específico.

Fijación de metas: normalmente vinculada a la motivación, nos permite elegir en qué gastar nuestra energía y hacia dónde dirigir nuestro esfuerzo.

Toma de decisiones: permite elegir una opción de entre varias disponibles.

Inicio y finalización de tareas: indica la capacidad de iniciar o terminar una tarea o acción en un momento concreto.

Organización: permite juntar y estructurar la información de forma más eficiente y útil.

Inhibición: permite que uno sea capaz de resistir impulsos concretos, dejar de hacer algo o impedir que información irrelevante cause interferencia.

Monitorización: mantener la atención al realizar una tarea y regular qué se hace y cómo se hace.

Memoria de trabajo: la capacidad para almacenar la información de forma que permite realizar tareas con ella.

Anticipación: permite prever los resultados de una acción y/o sus consecuencias.

Flexibilidad: permite cambiar la forma de actuar o de realizar una tarea cuando se producen cambios en el entorno.

Trastornos asociados a las funciones ejecutivas

Existen varios tipos de trastornos y lesiones cerebrales que pueden resultar en déficits relacionados con las funciones ejecutivas. Y, como es de esperar, estos trastornos asociados a las funciones ejecutivas tienen una gran repercusión en el nivel de autonomía de las personas que los sufren.

En algunos casos, estos trastornos tienen lugar desde la infancia como puede ser el caso de las personas que padecen de un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). En estos casos, los niños tienen problemas para iniciar una tarea, poca capacidad para inhibir ciertas conductas y para hacer y seguir planes. También es posible que presenten problemas para mantener información en su memoria de trabajo.

Por otra parte, muchas personas que sufren de una demencia también experimentan trastornos en las funciones ejecutivas. En este caso, el déficit resultante es debido al proceso neurodegenerativo que afectará directamente a la capacidad de mantener las funciones ejecutivas. También es importante resaltar que, aún sin una lesión o enfermedad, las funciones ejecutivas normalmente empezarán a verse afectadas a partir de los 60 años de edad. Es por esto que la estimulación o la rehabilitación cognitiva, dependiendo del origen del trastorno de las funciones ejecutivas, son tan importantes.

La rehabilitación de las funciones ejecutivas

Así pues, Rehametrics tiene en la actualidad más de 25 ejercicios especialmente diseñados para la rehabilitación de las funciones ejecutivas. Todos estos ejercicios disponen de múltiples niveles de dificultad y opciones de personalización. De esta forma, es más fácil para el terapeuta ajustar cada ejercicio a las necesidades de sus pacientes. Los principales ejercicios que sirven para trabajar las funciones ejecutivas en Rehametrics son:

Secuenciación Progresiva, Flexible o Inversa: tareas que requieren secuenciar números o pasos para conseguir un objetivo.

Compras I-VI: están tareas requieren planificación, toma de decisiones y fijación de metas, entre otras cosas.

Inhibición: requiere seleccionar todos los estímulos que aparecen en pantalla excepto aquellos que son iguales a los que están en el lado izquierdo.

Categorización, Armario y Cocina: son tareas que requieren la clasificación de imágenes u objetos cotidianos de acuerdo a lo especificado por la tarea.

Memoria de trabajo Auditiva, Verbal y Visual: tareas de memoria de trabajo en las que se recuerdan palabras oídas (auditiva), palabras leídas (verbal) e imágenes (visual).

Flexibilidad Cognitiva I-III: trabajan la capacidad de reacción ante un cambio de instrucción o de tarea.

Velocidad de Procesamiento I-III: estas tareas trabajan la rapidez con la que se procesa información.

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