Qué necesita una sala de rehabilitación digital: seis preguntas antes de invertir
Cuando un centro decide incorporar tecnología a la rehabilitación, las preguntas que llegan a dirección suelen ser prácticas: cuántos metros hacen falta, si vale la sala que ya tenemos, qué hay que comprar, cómo se limpian unas gafas entre paciente y paciente, dónde se guardan y si se puede trabajar en grupo. Este artículo recorre esas preguntas para las tecnologías más habituales en una sala de rehabilitación, desde la captura de movimiento y las gafas de realidad virtual hasta las tablets, la robótica y los sensores que se colocan sobre el paciente, y termina con la pregunta que conviene hacerse antes que ninguna otra: si el software es un producto sanitario o un videojuego.
Por el equipo de Rehametrics · Lectura de 11 min · Actualizado en 2026
Qué tecnologías entran en juego
Bajo la etiqueta de "rehabilitación digital" conviven cinco familias de tecnología que, de cara a la sala, se comportan de forma muy distinta. La captura de movimiento sin marcadores usa un sensor o una cámara frente al paciente y muestra los ejercicios en una pantalla grande, sin que la persona lleve nada puesto. Las gafas de realidad virtual meten el ejercicio dentro del visor y el terapeuta lo sigue desde fuera. Las tablets y las pizarras digitales son el soporte habitual de la rehabilitación cognitiva. La robótica, con exoesqueletos de marcha y robots de miembro superior, mueve o asiste la extremidad del paciente. Y los sensores que se colocan sobre el cuerpo, inerciales, guantes instrumentados o plataformas de fuerza, miden un segmento o una fuerza con gran precisión.
Cada familia tiene sus indicaciones clínicas, y la elección entre ellas es del equipo. Lo que sigue compara solo lo que cada una pide de la sala, del material, de la rutina diaria y del presupuesto, que es lo que dirección necesita saber para decidir dónde y cómo se instala.
1. ¿Cuántos metros hacen falta?
Menos de lo que se piensa, en casi todos los casos. Un puesto de captura de movimiento se organiza en torno a una distancia: unos dos metros entre el sensor y la persona, que es lo que el sensor necesita para ver el cuerpo entero, de pie o sentado. El sensor va sobre un soporte o un mueble a una altura mínima de un metro y medio, apuntando al pecho, con la pantalla encima o al lado. Una franja de unos tres metros de fondo por dos y medio de ancho, con la pantalla en un extremo, es suficiente, y cabe en el fondo de cualquier sala de fisioterapia. Muchos centros marcan en el suelo la posición de referencia con cinta, para que cada sesión empiece en el mismo sitio. El paciente puede trabajar sentado, de pie, con andador o con bastón, y el terapeuta se coloca a un lado, con las manos libres.
Las gafas de realidad virtual piden aún menos. Buena parte del trabajo con visor se hace sentado o de pie sin desplazarse, de modo que el espacio de la sesión es el que ocupa la persona con los brazos extendidos, una silla y un margen alrededor. Para las actividades que implican moverse, Meta recomienda un área libre de al menos 2 por 2 metros, y el propio visor dibuja un límite virtual que avisa a la persona si se acerca al borde. Las gafas actuales permiten además ver la sala real a través de sus cámaras, en lo que se conoce como realidad mixta, lo que da seguridad en las primeras sesiones y a quien tiene alteraciones del equilibrio.
Una tablet o una pizarra digital necesitan una mesa, sillas y conexión a internet. En el otro extremo están la robótica, que ocupa una posición fija con su toma eléctrica y, en los exoesqueletos de marcha, un pasillo o una cinta para caminar, y los sensores corporales, que ocupan poco pero traen su propio material: los sensores, sus estaciones de carga, las cintas de distintas tallas y un espacio para colocarlos y calibrarlos antes de empezar.
2. ¿Qué hay que comprar y qué se puede reutilizar?
Aquí está la diferencia más grande entre familias, y la que más pesa en el presupuesto. La captura de movimiento, las gafas y las tablets funcionan sobre equipos de consumo o de bajo coste: un ordenador, un televisor o un proyector, un sensor del tamaño de una barra de sonido, unas gafas de las que se venden en cualquier distribuidor, tablets. Buena parte de ese material ya existe en muchos centros o se encuentra sin esperas, y el valor de la inversión está en el software y en los datos que genera, no en la máquina. Algunos proveedores incluyen el sensor con el software, otros indican qué modelo comprar, y hay plataformas que trabajan incluso con una cámara web.
La robótica y los sistemas de sensores corporales son dispositivos propios de cada fabricante, que es quien los suministra, los mantiene y los repone. La inversión se concentra en un equipo que atiende a un paciente cada vez, y ampliar la capacidad significa comprar otro.
Un puesto de gafas se compone de visor, licencia y ordenador con pantalla espejo, y así es como se calcula cuántos puestos caben en la agenda y en el presupuesto. Sobre la red, la conexión wifi en la sala es recomendable para controlar las gafas y sincronizar los datos, y un punto de red por cable y una toma de corriente cerca de cada puesto resuelven el resto.
3. ¿Cómo se limpia entre pacientes?
La captura de movimiento es la opción más sencilla: el paciente no toca nada, y el sensor y la pantalla se limpian como cualquier otro equipo de la sala. Las tablets se limpian con una toallita, como cualquier pantalla. Los sensores corporales y las sujeciones de un robot están en contacto con cada paciente y se limpian pieza a pieza al terminar. Las gafas están en contacto con la cara y las manos, y por eso tienen su propia rutina, breve y bien estudiada.
La evidencia es tranquilizadora. Un estudio publicado en Journal of Medical Internet Research en 2022 contaminó deliberadamente superficies porosas y no porosas de unas Meta Quest y Quest 2 con tres tipos de bacterias y comprobó que tanto las toallitas de alcohol isopropílico como las de amonio cuaternario sin alcohol conseguían una desinfección adecuada, mejor en las superficies no porosas que en las porosas, como la espuma de la interfaz facial. El mismo trabajo propone un procedimiento estándar para centros sanitarios y sugiere una barrera adicional sobre la parte porosa.
La rutina que siguen la mayoría de los centros combina tres elementos: sustituir la interfaz facial de espuma por una de silicona o PU, que no absorbe y se limpia en segundos; una toallita desinfectante no abrasiva en la interfaz, la cinta y la carcasa tras cada paciente, como indica el fabricante; y un paño de microfibra seco para las lentes. Algunos centros añaden fundas faciales desechables cuando varias personas usan las mismas gafas en una sesión de grupo.
4. ¿Dónde se guarda y se carga?
Las gafas funcionan con batería, con una autonomía en uso continuo de unas dos horas, que con sesiones de media hora y pausas entre ellas cubre con holgura media jornada. Para encadenar la jornada entera basta con un hábito: un lugar fijo donde las gafas se dejan cargando siempre que no se usan, con el cable conectado de forma permanente, de modo que ponerlas a cargar sea el mismo gesto que dejarlas en su sitio. Quien trabaja con dos pares alterna uno en uso y otro en carga. Las tablets siguen la misma lógica.
Para el almacenamiento, lo que importa es que sea un sitio cerrado, seco y a la vista del equipo: un estante de armario con una regleta dentro, un cajón con el cable pasado por detrás o el propio estuche de las gafas cumplen la función. El sensor de captura de movimiento se queda en su sitio.
5. ¿Se puede trabajar con varias personas a la vez?
Es la pregunta que más se repite en residencias, hospitales de día y clínicas grandes, y la respuesta depende de la familia. La rehabilitación cognitiva en tablet es la que mejor se presta al grupo: varias personas trabajan a la vez, cada una con su tablet y con su nivel de dificultad, mientras el profesional pasa de una a otra; o todo el grupo sigue la misma actividad en la pizarra digital o en una pantalla grande, guiada por el terapeuta, que es el formato habitual en residencias y centros de día.
Con captura de movimiento hay dos caminos. Algunas plataformas incluyen actividades grupales en las que varias personas trabajan a la vez frente al mismo sensor y la misma pantalla, pensadas para sesiones colectivas de equilibrio, coordinación y movilidad. Y si se quieren varios puestos individuales en la misma sala, cada uno tiene su propia franja de unos dos metros de fondo, repartidas para que cada sensor vea solo a la persona que trabaja con él; en una sala alargada, dos puestos en paredes opuestas funcionan muy bien, y una línea en el suelo ayuda a los pacientes a situarse.
Con gafas, varias personas trabajan en la misma sala sin interferir entre sí, porque cada visor es independiente. Lo que se planifica es lo demás: cuántas personas acompaña cada profesional, una silla y un margen libre para cada puesto, y cada visor con su ordenador y su pantalla espejo, colocados de forma que el equipo los vea todos desde un mismo punto. La robótica y los sensores corporales trabajan con una persona cada vez por equipo.
Una sesión mixta combina varias familias: una o dos personas con gafas, un grupo pequeño en la actividad grupal de captura de movimiento y el resto en tablets, rotando a lo largo de la sesión. La experiencia de un hospital de larga estancia publicada en este blog describe cómo se organizó algo parecido y cita entre los requisitos la implicación de la dirección, los espacios adecuados y la del propio equipo.
6. ¿Producto sanitario o videojuego?
Si el sensor, la pantalla y las gafas son los mismos que se venden para jugar, aparece una pregunta razonable en dirección: por qué no usar directamente una videoconsola o una aplicación comercial de ejercicio. La diferencia está en el software, y es la que justifica la inversión.
Un programa de rehabilitación con marcado CE como producto sanitario está diseñado, documentado y evaluado para un uso clínico. Sus ejercicios parten de objetivos terapéuticos, se adaptan al rendimiento de personas con limitaciones de movilidad, cognición o equilibrio, y permiten al profesional configurar cada parámetro para cada paciente. Un videojuego está diseñado para que un jugador sano se divierta: su dificultad sube con la habilidad del jugador, sus controles dan por supuestas unas capacidades que el paciente puede no tener y su lógica premia la rapidez y la competición.
La segunda diferencia es el registro. Un producto sanitario guarda los datos de cada sesión, rango articular, repeticiones, aciertos, tiempos, nivel alcanzado, en la historia de cada paciente y genera informes que el centro puede entregar al paciente, al médico que deriva o a quien financia el tratamiento. Una consola guarda una puntuación. Y la tercera es la responsabilidad: un producto sanitario tiene un fabricante que responde de su seguridad y de su funcionamiento en el uso previsto, con un sistema de vigilancia y actualizaciones, y trata los datos de los pacientes conforme a la normativa de protección de datos sanitarios; un videojuego o una aplicación de consumo declaran en sus condiciones de uso que no están pensados para fines médicos.
Este blog ha tratado la cuestión con más detalle en ¿Es lo mismo usar videojuegos que una aplicación clínica en rehabilitación? y en ¿Usas una videoconsola en tus sesiones de rehabilitación?. Para la sala, la conclusión práctica es sencilla: el hardware puede ser el mismo, el software no.
Cómo encaja Rehametrics
Rehametrics cubre tres de las cinco familias con una misma plataforma y un mismo registro de pacientes. Rehametrics Físico es captura de movimiento: un ordenador con Windows, una pantalla y el sensor, que en España se proporciona con el software, también durante la prueba gratuita de siete días; fuera de España, el equipo técnico indica qué comprar, y existe una modalidad con cámara web. Sus más de 120 ejercicios, entre ellos actividades grupales para dos a cuatro personas, registran el rango articular de hombro, codo, cadera y rodilla, las repeticiones, la velocidad y, en equilibrio, el centro de gravedad y la base de sustentación.
Rehametrics VR funciona en Meta Quest 2, 3 y 3S, con seguimiento de manos y sin mandos. La licencia se contrata por gafa, cada gafa se controla desde su ordenador con pantalla espejo, y se puede trabajar en realidad mixta con la sala visible. Sus más de 70 actividades cubren alcances y motricidad fina, actividades de la vida diaria, tareas duales y rehabilitación cognitiva en entorno inmersivo, y pueden continuar a domicilio con seguimiento del equipo.
Rehametrics Cognitivo funciona en tablet y en pizarra digital, en consulta o con seguimiento a distancia. Sus más de 190 ejercicios cubren atención, memoria, memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, lenguaje y funciones ejecutivas, con la dificultad ajustándose al rendimiento de cada persona, y permiten trabajar con varias personas a la vez en sus tablets o dirigir una sesión grupal desde la pizarra. Los tres módulos son producto sanitario con marcado CE y generan informes de evolución por paciente.
En la puesta en marcha, el equipo de Rehametrics revisa con el centro la sala, la colocación del sensor y la pantalla, la configuración de las gafas y la rutina de limpieza y carga, y forma al equipo. Las dudas sobre qué sala elegir o cómo repartir varios puestos se resuelven en esa fase.
Ordenador, pantalla y sensor
Más de 120 ejercicios con captura de movimiento, sin mandos ni dispositivos sobre el paciente, con actividades grupales para dos a cuatro personas.
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Meta Quest sin mandos
Más de 70 actividades con seguimiento de manos, realidad mixta y pantalla espejo para que el terapeuta siga la sesión desde fuera.
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Una mesa, una silla y una tablet
Más de 190 ejercicios en tablet o pizarra digital, para trabajar uno a uno, varias personas a la vez o en sesión grupal guiada por el terapeuta.
Ver módulo →Preguntas frecuentes
¿Cuántos metros cuadrados necesita un puesto de captura de movimiento?
Una franja despejada de unos 3 metros de fondo por 2,5 de ancho, con la pantalla y el sensor en un extremo y el paciente a unos dos metros del sensor. Cabe en el fondo de una sala de fisioterapia convencional.
¿Y para trabajar con gafas de realidad virtual?
Para sesiones sentado o de pie sin desplazarse, el espacio de una silla con un margen libre alrededor. Para actividades con desplazamiento, el fabricante recomienda al menos 2 por 2 metros libres de obstáculos, y el propio visor avisa si la persona se acerca al borde.
¿Qué equipo hay que comprar?
Para captura de movimiento, gafas y tablets, equipo de consumo: un ordenador, una pantalla, un sensor o unas gafas de las que se venden en cualquier distribuidor. La robótica y los sensores corporales son dispositivos propios de cada fabricante. Conviene preguntar al proveedor si incluye el sensor y cómo se compone cada puesto.
¿Cómo se limpian las gafas entre pacientes?
Con una interfaz facial de silicona o PU, una toallita desinfectante no abrasiva en la interfaz, la cinta y la carcasa tras cada uso, y un paño de microfibra seco para las lentes. Un estudio de 2022 comprobó que tanto las toallitas de alcohol isopropílico como las de amonio cuaternario desinfectan de forma adecuada las superficies no porosas. El procedimiento concreto lo fija cada centro con su servicio de medicina preventiva.
¿Se puede trabajar en grupo?
Sí. Las tablets permiten varias personas a la vez o una sesión guiada en la pizarra; algunas plataformas de captura de movimiento incluyen actividades grupales frente al mismo sensor; y con gafas, cada visor es un puesto independiente. La robótica y los sensores corporales atienden a una persona por equipo.
Si el hardware es de consumo, ¿por qué no usar una videoconsola?
Porque la diferencia está en el software. Un producto sanitario con marcado CE está diseñado y evaluado para pacientes, lo configura el profesional, registra cada sesión en la historia del paciente y tiene un fabricante que responde de su seguridad y del tratamiento de los datos. Un videojuego está diseñado para que un jugador sano se divierta.
¿Cuántas gafas necesita una sala?
Un par por puesto activo y, si la agenda es intensa, uno más en carga, porque la autonomía ronda las dos horas de uso continuo. Cada puesto de gafas se compone de visor, licencia y ordenador de control. Un lugar fijo de carga con el cable siempre conectado mantiene las gafas listas toda la jornada.
¿Quieres saber si tu sala sirve?
Cuéntanos cómo es el espacio del que dispones y te decimos qué hace falta para montar un puesto de captura de movimiento, uno de gafas o una sala mixta, y cómo lo han organizado centros parecidos al tuyo.