anoxia

Anoxia

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Esta semana, siguiendo con una temática enfocada en las distintas patologías que pueden llevar a lesiones neurológicas, hablaremos en más detalle sobre la anoxia. En esta entrada analizaremos distintos aspectos relacionados con esta patología: desde sus causas hasta posibles tratamientos rehabilitadores.

Pero, antes que nada, vayamos a lo básico: exactamente, ¿qué es una anoxia? Suele ser descrita como una falta total del aporte de oxígeno al cerebro por una longitud de tiempo mayor de lo que pueden soportar los mecanismos compensatorios responsables de evitar la muerte neuronal. Por otra parte, si el aporte de oxígeno es parcial, entonces estaríamos hablando de una hipoxia. En ambos casos, es muy probable que la consecuencia de uno de estos eventos (hipoxia o anoxia) sea una lesión cerebral.

Nuestro cerebro representa cerca de un 2% de nuestra masa corporal, pero consume cerca del 20% del oxígeno que entra en nuestro cuerpo. Es por eso que, aunque el tejido cerebral es capaz de estar entre 4 y 5 minutos sin oxígeno, si se excede este tiempo, los daños al tejido cerebral pueden ser significativos. Además, una vez se superan los 15 minutos, es posible que más del 95% del tejido cerebral esté dañado.

Los tipos de anoxia

En general, se considera que los tipos de anoxia conocidos se corresponden con la causa de la reducción en el suministro de oxígeno al cerebro. De esta forma, podemos hablar de cuatro tipos distintos:

  • Anoxia anóxica: se produce cuando se respira una cantidad inadecuada de oxígeno.
  • La anoxia anémica: en este caso, el aporte de oxígeno al cerebro puede verse afectado por la disminución de la capacidad de oxigenación de la hemoglobina.
  • Anoxia (o hipoxia) isquémica: normalmente está asociada a un aporte inadecuado de oxígeno al tejido cerebral por una disminución del flujo sanguíneo al cerebro (que es el portador del oxígeno) o de la presión arterial.
  • Por último, la anoxia histotóxica: este tipo de anoxia se produce cuando alguna sustancia (o sustancias) tóxica interfiere con la capacidad de utilización del oxígeno transportado al cerebro.

Probablemente, la anoxia isquémica sea la más frecuente. En las siguientes secciones miraremos en más detalle las principales causas de los tipos de anoxias descritos en esta sección. También analizaremos las consecuencias y los distintos factores que tendrán un efecto directo en la importancia de la lesión cerebral resultante.

¿Cuáles son las causas de la anoxia?

Como ya vimos en la sección anterior, la anoxia es el resultado de un corte en el suministro del oxígeno que llega al cerebro. Este corte o reducción en la cantidad de oxígeno que llega al cerebro puede ser causada por varios motivos. Ya hemos visto que normalmente hay cuatro tipos, por lo que ahora veremos las principales causas de cada uno de ellos:

  • La anoxia anóxica puede ocurrir por el “mal de altura” que sucede cuando se está en ubicaciones que, debido a la altura, tienen una menor concentración de oxígeno. Otras causas pueden ser ahogamientos (por inmersión en agua o atragantamiento), agresiones con estrangulación y obstrucciones de la vía aérea causadas por distintas patologías (ej. asma severo).
  • La anoxia anémica puede producirse por afectaciones genéticas en los glóbulos rojos o por anemias severas.
  • Sin embargo, la anoxia (o hipoxia) isquémica se produce por varias causas, entre las que están el ictus, hemorragias cerebrales, hipotensiones severas o paradas cardíacas. Esta anoxia suele ser la más frecuente entre los neonatos.
  • Finalmente, la anoxia histotóxica se produce con la intoxicación por monóxido de carbono, narcóticos o algunos anestésicos.

Pero, ¿qué consecuencias pueden ocasionar en las personas que las han sufrido?

Consecuencias de la anoxia

Las consecuencias de la anoxia dependerán de una serie de factores entre los que están:

Duración: por supuesto, mientras mayor sea el tiempo que el tejido cerebral ha estado sin suministro de oxígeno, mayores serán los daños asociados.

Edad: como suele ser el caso con otras afectaciones neurológicas, la edad tiene un efecto directo en severidad de la lesión. Mientras más mayor sea la persona, mayor puede ser el daño causado.

Comorbilidades: el sufrir de otras enfermedades previamente al evento causante de la anoxia también tendrá como consecuencia una mayor afectación.

Resucitación: las secuelas serán peores si la resucitación es complicada o si es duradera.

Zona afectada: una vez más, peores serán las secuelas mientras más extensa y difusa sea la zona afectada.

Además, algunas de las principales secuelas que afectan a los pacientes son:

Crisis epilépticas: pueden aparecer en hasta una de cada tres personas afectadas.

Los trastornos del movimiento: sacudidas musculares, movimientos anormales más lentos pero incontrolados o temblor.

Trastornos sensitivo-motores: debilidad generalizada o en los miembros inferiores.

Afectaciones visuales: desde problemas de fijación hasta ceguera cortical.

Problemas cognitivos: afectan principalmente a la atención y la capacidad de aprender.

Tratamiento de la anoxia

Desafortunadamente, el tratamiento de la anoxia puede variar dependiendo de las secuelas clínicas existentes. Éstas pueden ir desde déficits cognitivos aislados a una posible muerte cerebral. Sin embargo, por lo general esta patología suele ir asociada a una mayor tasa de discapacidad y dependencia entre las personas que logran sobrevivir la fase aguda. Algunos estudios epidemiológicos indican que hasta el 65% de los pacientes que han sufrido una anoxia, son dependientes al alta.

Por otro lado, independientemente del tipo de anoxia que haya causado la lesión cerebral, los pacientes afectados pueden beneficiarse de su participación en el proceso de rehabilitación. De esta forma, como las secuelas que presentan estos pacientes pueden ser tanto físicas como cognitivas, lo ideal es que el tratamiento aplicado sea también multidisciplinar.

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