praxias

Praxias

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Cuando se habla de praxias, normalmente se hace referencia al proceso neurológico que nos permite organizar, planificar y realizar de forma eficiente movimientos o habilidades de todos los tipos, de mayor a menor dificultad, que se hacen para alcanzar un objetivo o para conseguir algo. Normalmente son movimientos o acciones aprendidas que se realizan en respuesta a un estímulo predeterminado.

Quizás, una forma de que quede más claro que son las praxias es dar algunos ejemplos. De esta forma, algunas de las praxias más comunes son el movimiento de la llave al meterla en la cerradura, el movimiento que hacemos para lavarnos los dientes, el movimiento de coger la cuchara y llevarla a la boca, entre muchos otros.

Así pues, la mayoría de las acciones que se realizan son praxias. Y, como es de esperar, en el caso de las actividades motoras voluntarias, el sistema nervioso piramidal (responsable de los actos motores que se inician inconscientemente), el sistema extrapiramidal (responsable del control y ajuste de los movimientos inconscientes y automáticos) y el córtex premotor, son los principales mecanismos que influyen en las praxias.

¿Cómo utilizamos las praxias?

Tal como explicamos en la sección anterior, las praxias son movimientos aprendidos y coordinados que nos permiten conseguir un objetivo. Además, estos movimientos habrán sido automatizados por lo que se realizan de forma totalmente inconsciente. Obviamente, las praxias nos son muy útiles en nuestra vida cotidiana. La utilización de movimientos automatizados en función de algún estímulo u objeto nos permite desenvolvernos de una forma más eficiente. Y esto es justo lo que nos permite realizar múltiples actividades rápidamente incluso “sin pensar”, como dirían algunos. Imaginaos cómo sería vuestra vida diaria, vuestras interacciones con el resto del mundo, si cada uno de los movimientos realizados tuviese que hacerse de forma totalmente consciente, monitorizando y controlando cada etapa del movimiento o de la tarea.

Además, las praxias presentan otra ventaja más. Al permitirnos imitar acciones o movimientos, también nos permiten aprender de las acciones o movimientos de otros. Y, como muchos ya sabéis, esta es una de las principales formas en las que los seres humanos aprenden y se desarrollan a lo largo de su vida. En pocas palabras, las praxias son fundamentales para poder interactuar con el mundo que nos rodea de una forma más eficiente.

Principales tipos de praxias

Por lo general, se considera que hay cinco tipos principales de praxias: ideomotoras, ideatorias, visoconstructivas, faciales y del vestido. A continuación, definimos cada uno de estos tipos en más detalle.

Ideomotoras: esta praxia define la ejecución de gestos o movimientos simples de forma intencionada. Normalmente, dichos gestos o movimientos se realizarían en respuesta a una orden, estímulo o para imitar un movimiento como poner cara de miedo o imitar el uso de una llave.

Ideatorias: estas praxias están relacionadas con la capacidad de poner en marcha una secuencia de gestos para el uso real de objetos. Por ejemplo, coger una jarra y llenar un vaso de agua o quitar un tornillo con un destornillador.

Visoconstructivas: es la capacidad de planificar y realizar movimientos necesarios para copiar un dibujo, modelar un objeto, hacer un puzle o seguir una receta.

Faciales: define la realización voluntaria de movimientos o gestos con distintas partes de la cara como los labios, ojos, lengua, etc.

Del vestido: aunque no es un “tipo” especial porque podría estar incluida en las praxias ideatorias, normalmente se le da una mayor importancia al trabajar con pacientes neurológicos. Se entiende como el saber dónde va cada prenda y saber vestirse.

Ejercicios de estimulación de las praxias

Como hemos visto en secciones anteriores, las praxias pueden involucrar tanto al área motora como al área cognitiva. Esto quiere decir que un enfoque multidisciplinar, una vez más, puede ser muy beneficioso para aquellos pacientes que requieran utilizar ejercicios de estimulación de las praxias. En otras palabras, la colaboración entre el logopeda, el neuropsicólogo, el terapeuta ocupacional o el fisioterapeuta será clave para conseguir los mejores resultados.

Así pues, existen múltiples formas de estimular las praxias tanto desde una perspectiva física como cognitiva. En el caso de ejercicios físicos, presentarle al paciente con una cuchara y que este tenga que practicar llevarla a su boca para tomar una sopa puede ser una muy buena forma de trabajar praxias ideatorias, por ejemplo. En esa línea, Rehametrics tiene varios ejercicios que utilizan entornos ecológicos y en los que el paciente tendrá que utilizar distintos objetos para realizar varios movimientos o gestos. Por ejemplo, los ejercicios de Coordinación Bimanual, Coordinación Simultánea o Extensión-Flexión de Codo. En el caso de los ejercicios cognitivos, nos encontramos con los distintos ejercicios de Cocina y de Armario, entre otros.

Pacientes con casos de apraxia

Las praxias trabajan de forma muy cercana con el resto de funciones cognitivas por lo que, a causa de una lesión neurológica, también pueden verse afectadas. Si esto sucede, estaríamos hablando de apraxias. Las apraxias representan la dificultad o imposibilidad de realizar correctamente aquellos movimientos aprendidos con anterioridad a la lesión o enfermedad de origen neurológico. Generalmente, una apraxia puede ocurrir cuando se ha dañado la corteza prefrontal, la corteza motora primaria o secundaria, el cerebelo o los ganglios basales y el cerebro posterior (formado por el lóbulo temporal, parietal y occipital).

Sus principales manifestaciones clínicas son la incapacidad de llevar a cabo un movimiento en respuesta a un objeto, de manipularlo de forma correcta o de imitar adecuadamente un movimiento. Así pues, una persona que sufre una apraxia verá alguna de las capacidades antes descritas afectadas. Por ejemplo, una persona que sufre de una apraxia ideomotora será incapaz de poner una idea en práctica. Esto podría traducirse en que esta persona podrá atarse los cordones de sus zapatos (lo cual es una acción automática) pero será incapaz de usar correctamente el mando de un televisor (porque no sabrá para qué sirve dicho objeto).

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