Seguridad de las gafas de realidad virtual en rehabilitación: indicaciones y contraindicaciones | Rehametrics
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Seguridad de las gafas de realidad virtual en rehabilitación: indicaciones, contraindicaciones y cómo valorar a cada paciente

Las gafas de realidad virtual se usan hoy con personas mayores, con pacientes neurológicos y con dolor crónico, y la pregunta que más se repite antes de empezar sigue siendo la misma: ¿es seguro para este paciente? La respuesta tiene tres capas. Lo que dice la literatura sobre efectos adversos, que es tranquilizadora; lo que advierte el fabricante de las gafas, que hay que conocer; y lo que el profesional valora en cada persona antes de la primera sesión, que es donde se decide casi todo. Este artículo recorre las tres y recoge los criterios de indicación y contraindicación que Rehametrics reúne en su guía clínica de uso de gafas con pacientes.

Por el equipo de Rehametrics · Lectura de 11 min · Actualizado en 2026

Qué dice la evidencia sobre la seguridad de la realidad virtual

La preocupación por la seguridad de las gafas viene en buena parte de la experiencia con videojuegos de consumo, con movimiento artificial, sesiones largas y sin nadie al lado. La realidad virtual clínica se parece poco a eso, y la literatura lo refleja. La revisión Cochrane sobre realidad virtual en la rehabilitación del ictus, actualizada en 2025 con 190 ensayos y más de 7.000 participantes, describe los efectos adversos como escasos y leves. En personas mayores, una revisión sistemática publicada en 2023 en el Journal of the American Geriatrics Society, con 39 estudios de realidad virtual inmersiva, encontró que casi todos comunicaban solo cibermareo leve, y sus autores concluyen que los beneficios parecen superar ese riesgo en esta población; y una revisión de 2023 con 1.853 personas mayores de 60 años documentó buena aceptación y deseo de repetir.

Hay un matiz que la misma literatura señala: el cibermareo se ha medido casi siempre con cuestionarios pensados para personas sanas, y una revisión sistemática publicada en 2025 en el Journal of Clinical Medicine sobre los instrumentos de evaluación advierte de que muy pocos están validados en poblaciones neurológicas, como daño cerebral, esclerosis múltiple o trastornos vestibulares. Dicho de forma práctica: los datos disponibles son tranquilizadores, y precisamente por eso la valoración individual previa y la observación durante la sesión siguen siendo la herramienta de seguridad principal.

Lo que advierte el fabricante de las gafas

El fabricante de las gafas que usan la mayoría de los centros publica unas advertencias de salud y seguridad que conviene que el equipo haya leído, porque son la referencia que un paciente o una familia puede encontrar por su cuenta. Tres bloques importan en rehabilitación. El primero es el riesgo de convulsiones: los patrones o destellos de luz pueden provocar mareo intenso, convulsiones o desmayos en una proporción muy pequeña de personas, que el fabricante cifra en torno a una de cada cuatro mil, con o sin antecedentes, y pide consultar a un médico si se han sufrido convulsiones, pérdidas de conocimiento u otros síntomas relacionados con la epilepsia. El segundo es la lista de situaciones en las que recomienda consulta médica previa: embarazo, edad avanzada, anomalías de la visión binocular, trastornos psiquiátricos preexistentes, enfermedad cardiaca u otro problema de salud grave. El tercero son los componentes magnéticos de las gafas y los mandos, que pueden interferir con marcapasos, desfibriladores y audífonos, con la recomendación de mantener distancia y consultar al médico o al fabricante del dispositivo implantado.

Esas advertencias están escritas para el uso doméstico del visor, con cualquier contenido. En rehabilitación, lo que define la sesión es el software clínico que se ejecuta en las gafas: un programa que es producto sanitario con marcado CE, está diseñado para pacientes, prescinde de los destellos y del movimiento artificial propios de los videojuegos, y se dirige desde fuera por un profesional. Este blog ya recogió las contraindicaciones del uso de gafas en rehabilitación y cómo evitar el mareo; lo que sigue actualiza y amplía ambos.

Para quién están indicadas

Las gafas sirven para objetivos concretos, y la indicación nace del objetivo, no del diagnóstico. En rehabilitación física, los alcances, la coordinación, el rango articular del hombro y la velocidad motora; en terapia ocupacional, las actividades de la vida diaria simuladas, las praxias y el trabajo de mano; en rehabilitación cognitiva, la atención, la velocidad de procesamiento y la inhibición. Son tareas en las que la realidad virtual añade algo que la sala no tiene: un entorno controlable, una cocina o un supermercado que no hay que montar, estímulos que aparecen donde el terapeuta quiere y un registro de cada repetición.

Los perfiles en los que más se usan, según la experiencia recogida por Rehametrics con sus centros, son el hombro doloroso crónico y la kinesiofobia, donde la tarea desvía la atención del dolor; el ictus en fase subaguda y crónica, con actividades dirigidas y la posibilidad de personalizar la tarea para el lado afectado; el deterioro cognitivo leve, con estímulos simples y mucha orientación; el dolor crónico generalizado, con experiencias sensoriales agradables y relajación guiada; la persona mayor con movilidad reducida, siempre en sedestación y en entornos tranquilos; y la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson, con la fatiga y la doble tarea como variables a vigilar. En todos los casos la decisión de usarlas, con qué objetivo y durante cuánto tiempo depende de cada paciente y del criterio del equipo; son puntos de partida, no pautas cerradas.

Persona mayor con gafas de realidad virtual haciendo la compra en un supermercado virtual con sus propias manos
Actividades de la vida diaria en realidad virtual: una compra en el supermercado, con las propias manos y sin mandos.

Contraindicaciones absolutas y relativas

La guía clínica de Rehametrics separa las situaciones en las que el uso de gafas no está recomendado de las que piden valorar caso a caso. Entre las primeras están la epilepsia fotosensible diagnosticada; el mareo o la cinetosis severa con experiencias previas; los trastornos vestibulares graves no compensados; el deterioro cognitivo moderado o severo con desorientación o agitación; la claustrofobia intensa o el rechazo a llevar un dispositivo en la cabeza; y las crisis médicas activas, sean neurológicas, cardiacas o respiratorias. Entre las segundas, la ansiedad leve o moderada, los trastornos visuales no corregidos, el dolor agudo reciente y la fatiga extrema o un estado general comprometido.

Dos de ellas merecen una aclaración. Los trastornos vestibulares aparecen como contraindicación cuando son graves y no están compensados; la realidad virtual se utiliza de hecho en rehabilitación vestibular en pacientes seleccionados, así que la frontera la marca el estado de compensación y el criterio de quien trata, no el diagnóstico en sí. Y el deterioro cognitivo es contraindicación cuando hay desorientación o agitación, no por el diagnóstico: el documento incluye el deterioro cognitivo leve entre los perfiles habituales de uso, con estímulos simples y mucha orientación. A estas listas se suman las advertencias del fabricante del apartado anterior, en particular los dispositivos implantados y los antecedentes de convulsiones.

La frase que resume la lista. Una contraindicación absoluta es una respuesta; una relativa es una pregunta para el profesional. Lo que marca la diferencia entre ambas no es el diagnóstico escrito en la historia, sino cómo está la persona hoy: orientada o no, estable o no, con el dolor controlado o no, con ganas de probarlo o no.

La valoración inicial: ¿es este paciente candidato?

Antes de la primera sesión, la guía propone repasar seis variables, que caben en un minuto de conversación y una mirada a la historia. La historia clínica, sin epilepsia fotosensible ni otra contraindicación de las anteriores. El estado cognitivo: la persona comprende instrucciones y no presenta confusión ni desorientación severa. El estado físico: puede estar sentada sin riesgo de caída, que es la posición en la que se empieza. El historial de mareo: sin antecedentes de cinetosis severa, en coche, en barco o con pantallas. El estado emocional: sin ansiedad severa ni claustrofobia. Y el estado clínico: fase estable, sin dolor agudo.

Hay además una recomendación previa que tiene más efecto del que parece: que el profesional pruebe personalmente la experiencia antes de usarla con pacientes, para conocer la escena, el tipo de interacción, la duración y la carga física o cognitiva que supone. Quien ha sentido lo que siente el paciente anticipa mejor las reacciones, explica mejor qué va a pasar y responde mejor cuando algo no va bien. El artículo sobre cómo contar la tecnología al paciente y a la familia desarrolla qué explicar antes de empezar.

Las primeras sesiones y qué hacer si aparece malestar

La mayor parte de la seguridad se juega en cómo se empieza. La progresión recomendada parte de lo más suave: las gafas se colocan con el paciente sentado, bien ajustadas a la cabeza, porque un ajuste correcto mejora la nitidez y reduce el riesgo de mareo; la primera toma de contacto se hace sin ninguna aplicación, con la visión de la sala a través de las cámaras, para que la persona se acostumbre a la sensación del dispositivo; las primeras actividades se configuran en realidad mixta, con la habitación real visible, o se eligen entornos tranquilos de seguimiento visual; y las sesiones iniciales son breves, con supervisión continua y refuerzo verbal, antes de pasar a tareas con más implicación. Para las personas más sensibles se describe un escalado por fases, de la exploración pasiva al seguimiento visual simple y de ahí a una actividad funcional breve sin presión de tiempo, repitiendo cada fase si aparece incomodidad. Este blog explicó por qué la realidad mixta puede reducir el mareo frente a la inmersión completa.

Si aun así aparece malestar, la pauta es sencilla y todo el equipo debería conocerla: pausar la escena de inmediato, retirar las gafas con suavidad, reorientar a la persona verbalmente ("estás aquí conmigo, ha terminado"), validar lo que ha sentido ("te has sentido raro, es normal, descansa") y no reanudar en esa sesión, dejando para la siguiente una progresión más gradual. Al cerrar cualquier sesión, con o sin incidencias, preguntar cómo se ha sentido y anotarlo es lo que permite ajustar la siguiente.

Ejercicio de piano en realidad aumentada: las manos reales del paciente sobre un teclado virtual con la partitura delante
Tareas en realidad mixta o aumentada para las primeras sesiones: la persona ve sus manos y el entorno mientras trabaja.

Higiene, gafas graduadas, audífonos y otros detalles prácticos

Las preguntas que llegan después de las contraindicaciones son más domésticas y también cuentan para la seguridad. Las gafas graduadas caben sin problema dentro de las Meta Quest, y la imagen tiene que verse nítida antes de empezar, porque una imagen borrosa cansa la vista y favorece el mareo. Los audífonos pueden usarse, con la precaución de los componentes magnéticos que señala el fabricante y comprobando que la diadema no los presiona. La higiene entre pacientes tiene protocolos publicados y sencillos, como el que describe un estudio de 2022 en JMIR sobre desinfección de visores en entorno clínico, con interfaces faciales lavables o desechables y limpieza de lentes y mandos entre usos; las advertencias del fabricante incluyen un apartado sobre enfermedades contagiosas e irritación cutánea que va en la misma línea. Y el espacio: las primeras sesiones se hacen sentado, y cuando la persona trabaja de pie hace falta una zona despejada y el terapeuta cerca, como en cualquier otra tarea de equilibrio.

Cómo lo aborda Rehametrics VR

Rehametrics VR es producto sanitario de clase I con marcado CE, con Rehametrics registrada como fabricante en la AEMPS, y funciona en Meta Quest 2, 3 y 3S. Varias de sus características responden directamente a lo anterior: las actividades pueden configurarse en realidad mixta, con la sala visible a través del visor, que es lo que la guía recomienda para las primeras sesiones y para pacientes sensibles; el seguimiento de manos elimina los mandos, de modo que la persona interactúa con sus propias manos sin aprender un control; las actividades pueden hacerse sentado y se pueden personalizar, por ejemplo desactivando la mano sana para trabajar la afectada; y el terapeuta dirige la sesión desde un ordenador externo con pantalla espejo, viendo en todo momento lo mismo que el paciente, que es la condición para detectar a tiempo cualquier signo de incomodidad. Cada sesión queda registrada, con lo que las observaciones de tolerancia se guardan junto al rendimiento.

Los criterios de indicación, contraindicación y valoración inicial de este artículo proceden de la guía clínica para el uso de gafas de realidad virtual con pacientes que Rehametrics facilita a los centros con los que trabaja, junto con la formación del equipo. Más de 70 actividades físicas, cognitivas y funcionales, con más de cuarenta estudios clínicos detrás de la plataforma.

+70 actividades en Rehametrics VR
+40 estudios clínicos
+400 centros en varios países
CE producto sanitario con marcado CE

Preguntas frecuentes

¿Las gafas de realidad virtual marean a los pacientes mayores?

La revisión de 2023 sobre realidad virtual inmersiva en personas mayores encontró que casi todos los estudios comunicaban solo cibermareo leve, y la aceptación en esta población es alta. Empezar sentado, con las gafas bien ajustadas, en realidad mixta y con sesiones breves es lo que más reduce el riesgo; la persona con antecedentes de cinetosis severa es la que hay que valorar con más cuidado.

¿Se pueden usar con marcapasos o audífonos?

El fabricante advierte de que las gafas y los mandos contienen imanes que pueden interferir con marcapasos, desfibriladores y audífonos, y recomienda mantener distancia y consultar al médico o al fabricante del dispositivo implantado antes de usarlas. Con audífonos el uso es habitual, comprobando que la diadema no los presiona; con un dispositivo implantado la decisión corresponde al médico.

¿Se pueden usar con deterioro cognitivo?

Depende del grado y, sobre todo, del estado de la persona. Rehametrics incluye el deterioro cognitivo leve entre los perfiles habituales, con estímulos simples y mucha orientación, y sitúa como contraindicación el deterioro moderado o severo cuando hay desorientación o agitación. La capacidad de comprender instrucciones y de avisar si algo molesta es lo que se valora.

¿Qué pasa si el paciente tiene epilepsia?

La epilepsia fotosensible diagnosticada es contraindicación absoluta, y el fabricante pide consulta médica previa ante cualquier antecedente de convulsiones o pérdida de conocimiento. El software clínico evita los destellos y patrones que provocan ese riesgo en los videojuegos, pero la decisión en una persona con epilepsia corresponde a su médico.

¿Hace falta que el terapeuta esté delante toda la sesión?

En las primeras sesiones, sí, con supervisión continua. Después, el grado de autonomía depende de cada paciente y de cada equipo, y la pantalla espejo permite al profesional ver lo mismo que la persona desde su ordenador, que es la forma de detectar a tiempo cualquier signo de incomodidad sin estar encima.

¿Quieres ver cómo se hace una primera sesión segura?

Te enseñamos la realidad mixta, el seguimiento de manos y la pantalla espejo en funcionamiento, y te contamos cómo valoran y acompañan a sus pacientes los centros que ya trabajan con Rehametrics VR.

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