Rehabilitación tras reconstrucción de LCA: fases y criterios de progresión | Rehametrics
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Rehabilitación tras reconstrucción de LCA: fases y criterios de progresión

El protocolo post-LCA no avanza por semanas, sino por criterios que el paciente debe cumplir en cada fase. Repasamos ese modelo de tres fases basadas en criterio, qué mirar antes de introducir pliometría, qué dice la evidencia sobre el retorno al deporte y qué papel puede tener el registro objetivo de Rehametrics a lo largo de un protocolo que dura entre 9 y 12 meses.

Por el equipo de Rehametrics · Lectura de 10 min · Actualizado en 2026

Por qué el protocolo se organiza por criterios, no por calendario

La guía de práctica clínica de van Melick et al. (2016), elaborada para el Royal Dutch Society for Physical Therapy (KNGF) a partir de una revisión sistemática de 90 estudios y consenso multidisciplinar, propone un modelo de rehabilitación post-LCA con una fase de prehabilitación y tres fases postoperatorias basadas en criterio: impairment-based, entrenamiento específico de deporte y retorno al juego. La progresión entre fases depende de una batería de pruebas de fuerza, hop tests, calidad de movimiento y test psicológicos, no de que haya pasado un número fijo de semanas.

La rehabilitación completa suele prolongarse entre 9 y 12 meses. Ese plazo tan largo, y el hecho de que avance por criterios y no por calendario, es precisamente lo que hace necesario un registro objetivo de cada sesión: sin datos, decidir si un paciente está listo para pasar de fase se apoya solo en la impresión clínica del momento.

Fase 1: control de síntomas y rango articular

El objetivo inicial es controlar el derrame y el dolor, revertir la inhibición artrogénica del cuádriceps y recuperar el rango articular pasivo y activo de la rodilla. La guía de van Melick revisó específicamente el papel de la crioterapia y de la electroestimulación/biofeedback electromiográfico en esta fase, entre los nueve temas clínicos analizados.

La marcha normalizada, sin compensaciones evidentes, suele marcar el final de esta fase junto con la ausencia de derrame significativo y un rango articular funcional para las actividades básicas.

Es también la fase donde un registro objetivo del rango articular aporta más valor operativo: Rehametrics Físico captura, mediante visión por cámara, el rango articular de rodilla en flexo-extensión sesión a sesión, con ajuste automático de la dificultad según el porcentaje de acierto del paciente. Para el fisioterapeuta que revisa el caso entre visitas presenciales, tener ese dato acumulado facilita detectar antes si la progresión de rango se ha estancado.

Fase 2: fuerza, control neuromuscular y patrón de marcha

Con el rango articular ya recuperado, el foco pasa a la fuerza y al control neuromuscular. La guía revisó de forma diferenciada los ejercicios de cadena cinética abierta y cerrada para cuádriceps, dado que ambos tienen un papel distinto según la fase y el estado del injerto, y recomendó entrenamiento de fuerza y neuromuscular como componente central de esta etapa.

El trabajo de equilibrio y propiocepción también se introduce en este punto, junto con la corrección de compensaciones residuales en el patrón de marcha o de sentadilla que hayan quedado de la fase anterior.

Esta es la fase donde más módulos de Rehametrics entran en juego a la vez: el registro de repeticiones y velocidad de ejecución en los ejercicios de cadena cinética, y el módulo de equilibrio, que añade centro de gravedad y base de sustentación para el trabajo de propiocepción. La dificultad se ajusta automáticamente en todos los ejercicios, así que el paciente no se estanca en una carga de trabajo que ya domina mientras el fisioterapeuta no esté delante.

Fase 3: entrenamiento específico de deporte

Esta fase introduce pliometría, cambios de dirección y tareas de agilidad progresivamente más parecidas a la demanda real del deporte del paciente. Es también donde empieza a tener sentido aplicar los primeros test de salto (hop tests) para comparar la extremidad operada con la sana, como preparación para la batería completa de criterios de retorno.

Avanzar a esta fase sin haber consolidado fuerza y control neuromuscular en la fase anterior es uno de los errores de progresión más citados en la literatura sobre reinfección de LCA.

Dónde encaja la tecnología aquí y dónde no. Rehametrics no registra pliometría, cambios de dirección ni hop tests: son gestos de alta velocidad y de impacto que quedan fuera de lo que captura el sistema. Donde sigue siendo útil en esta fase es en los ejercicios de rango y equilibrio que suelen mantenerse como accesorios, para comprobar que esa base de la fase 2 no se pierde mientras el trabajo de campo gana peso.

Criterios de retorno al deporte: qué dice la evidencia

El estudio de cohorte Delaware-Oslo (Grindem et al., 2016), con 106 pacientes que practicaban deportes de pivote y dos años de seguimiento, aporta dos datos concretos que conviene tener presentes al decidir un alta deportiva. Primero: quienes superaron una batería de criterios de retorno (simetría de fuerza de cuádriceps, simetría en hop tests, cuestionario funcional KOS-ADLS y escala global de función) antes de volver al deporte tuvieron una tasa de reinfección del 5,6%, frente al 38,2% en quienes no superaron esos criterios y volvieron de todos modos.

Segundo: retrasar el retorno hasta los 9 meses tras la cirugía redujo el riesgo de reinfección un 51% por cada mes adicional de espera, sin que se observara reducción adicional del riesgo más allá de ese punto. Ambos hallazgos coinciden con la recomendación de van Melick de usar una batería de pruebas (fuerza, hop tests, calidad de movimiento y preparación psicológica) en vez de un criterio único o una fecha fija.

Un límite que conviene tener presente. La simetría de fuerza de cuádriceps es uno de los criterios centrales en ambos estudios, y se mide con dinamometría, no con captura de movimiento. Rehametrics no incluye esa medición: complementa el seguimiento de rango articular, repeticiones y equilibrio a lo largo de las fases, pero la batería de retorno al deporte sigue necesitando el dinamómetro y el juicio del fisioterapeuta que la aplica.

Qué aporta el registro objetivo en un protocolo de 9-12 meses

Un protocolo tan largo y tan dependiente de criterios plantea un problema práctico: la mayor parte del tiempo entre fases el paciente entrena sin el fisioterapeuta delante. Rehametrics Físico registra, mediante captura de movimiento por cámara, el rango articular de rodilla, cadera (flexo-extensión y adducción-abducción) y hombro, junto con repeticiones, velocidad de ejecución y en qué zonas del rango ha trabajado el paciente con más o menos frecuencia. La dificultad se ajusta automáticamente en todos los ejercicios según el desempeño, así que el sistema mismo va exigiendo un poco más conforme el paciente mejora, sin esperar a la siguiente revisión.

En los ejercicios de equilibrio, añade el centro de gravedad y la base de sustentación, datos relevantes para el trabajo de control neuromuscular de la fase 2. Para el fisioterapeuta, esto se traduce en un panel con el historial de cada paciente entre sesiones presenciales: cuántas repeticiones ha hecho, con qué consistencia y cómo ha evolucionado el rango articular semana a semana, en vez de reconstruir esa evolución de memoria o a partir de notas sueltas.

Ninguno de estos datos sustituye los hop tests ni la dinamometría de fuerza que exige la batería de retorno al deporte; los complementa con un registro continuo, que es precisamente lo que falta cuando la progresión depende de criterios y las visitas presenciales están espaciadas semanas.

Ejercicio de desplazamientos y equilibrio monopodal con Rehametrics
Ejercicio de desplazamientos y equilibrio monopodal con Rehametrics.

El papel de Rehametrics

Qué fase corresponde a cada paciente, cuándo introducir pliometría y cuándo autorizar el retorno al deporte sigue siendo una decisión del fisioterapeuta o del equipo que coordina el caso, apoyada en las pruebas específicas que exige cada momento del protocolo. Lo que cambia con Rehametrics es de dónde sale la información con la que se toma esa decisión: en vez de depender solo de la impresión de la última visita, el fisioterapeuta llega a cada revisión con el rango articular, las repeticiones y los datos de equilibrio acumulados desde la sesión anterior.

Eso es especialmente relevante en las fases 1 y 2 de este protocolo, donde el volumen de ejercicio autónomo entre visitas es alto y donde un ajuste de dificultad que se queda corto, o un rango que deja de progresar durante varias semanas, puede pasar desapercibido hasta la siguiente revisión si nadie lo está registrando.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura en total el protocolo post-reconstrucción de LCA?
La evidencia actual sugiere que el proceso de rehabilitación completa debe durar entre 9 y 12 meses. Además, retrasar el retorno al deporte hasta al menos los 9 meses postcirugía ha demostrado reducir de forma significativa el riesgo de reinfección.
¿Rehametrics permite medir la fuerza muscular en cuádriceps?
No. Rehametrics no dispone de un dinamómetro integrado. El sistema complementa el seguimiento de rango articular, repeticiones, velocidad y equilibrio, pero las mediciones de fuerza simétrica deberán realizarse mediante dinamometría específica.

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