Realidad mixta en rehabilitación: cuándo puede ayudar a reducir el mareo frente a la RV inmersiva
Con un software pensado para minimizarlo, la mayoría de los pacientes toleran bien las actividades inmersivas de Rehametrics. Para el grupo más sensible, en una primera sesión, o en tareas donde conviene que el paciente vea su propio cuerpo real, la realidad mixta añade un recurso más: mantener visible el entorno puede aliviar el conflicto sensorial que origina el mareo, sin sustituir los criterios clínicos que ya se aplican para decidir quién es candidato a VR.
Por el equipo de Rehametrics · Lectura de 8 min · Actualizado en 2026
Qué es el cibermareo y por qué aparece en sesión
Un paciente se pone las gafas de realidad virtual por primera vez. A los dos o tres minutos, mientras camina por un pasillo virtual o alcanza un objeto en el aire, dice que nota algo raro: una sensación de mareo leve, algo de calor, ganas de quitarse las gafas. El profesional detiene la actividad y esa primera sesión termina antes de lo previsto.
Esta escena es habitual en clínicas que empiezan a trabajar con realidad virtual inmersiva, y tiene nombre clínico: cibermareo o cybersickness. Se trata de un conjunto de síntomas (mareo, náuseas, desorientación, cefalea, molestias oculares o dolor postural) que puede aparecer durante la sesión o, con menos frecuencia, en las horas o días siguientes, en forma de un efecto retardado que se ha descrito en la literatura como revivir el episodio de inmersión virtual una vez de vuelta al mundo real.
Este riesgo no es fijo ni inevitable: depende en buena medida de cómo esté diseñado el software. Ya dedicamos un artículo completo a los siete factores técnicos que más influyen en el mareo en gafas de RV (frecuencia de refresco, latencia, velocidad de movimiento, tipo de dispositivo, entre otros) y a cómo Rehametrics los mitiga desde el propio diseño de sus actividades: cómo evitar el mareo en gafas de realidad virtual. Con esas mitigaciones ya incorporadas, pocos pacientes necesitan cortar una sesión inmersiva por mareo. Aquí nos detenemos en un recurso adicional para el grupo más sensible o para las primeras sesiones, que no depende de ajustar parámetros técnicos sino del propio diseño de la experiencia: cuánto del entorno real sigue viendo el paciente mientras dura la actividad.
Por qué el cuerpo no interpreta igual lo que ven los ojos
La explicación más aceptada del cibermareo es la teoría del conflicto sensorial. El sistema visual informa al cerebro de que el cuerpo se está moviendo, porque el entorno virtual cambia, gira o se desplaza, mientras que el sistema vestibular del oído interno informa de que el cuerpo permanece quieto, sentado o de pie en el mismo sitio. Cuando esas dos señales no coinciden, el cerebro puede interpretar la discrepancia como una señal de alarma, lo que se traduce en náuseas y mareo. Un artículo de Frontiers in Human Neuroscience sobre el desajuste visual-vestibular en realidad virtual desarrolla esta hipótesis con más detalle.
El grado de inmersión influye en la intensidad de ese conflicto, aunque no de forma aislada del contenido y del diseño de la propia actividad. Un estudio con 89 participantes que comparó entornos de baja inmersión (pantalla de ordenador), semiinmersión (CAVE) e inmersión total (gafas Oculus Rift), publicado en la revista Virtual Reality, encontró que más de la mitad de los participantes en la condición totalmente inmersiva tuvo que interrumpir la prueba antes de los 10 minutos por síntomas de cibermareo, frente a ninguna interrupción en el grupo de pantalla de ordenador. Conviene leer esa cifra con matices: el estudio usaba un contenido genérico, no necesariamente diseñado con los mismos criterios de mitigación (tareas sentado, movimiento moderado, alta frecuencia de refresco) que sí aplica un software clínico pensado para minimizar el mareo desde el origen. Aun así, el principio general se sostiene: cuantas menos referencias visuales del entorno real quedan disponibles, más depende el cerebro de que lo que ve coincida con lo que siente el cuerpo.
Qué es la realidad mixta y en qué se diferencia de la inmersión total
La realidad mixta combina estímulos virtuales con el entorno físico real. En lugar de ocluir por completo la visión del paciente, las gafas muestran mediante cámaras el espacio real (la consulta, el suelo, el propio cuerpo) y superponen sobre esa imagen elementos virtuales con los que el paciente interactúa. El paciente sigue viendo la sala donde está, la camilla o al fisioterapeuta, y al mismo tiempo trabaja con objetos u obstáculos virtuales integrados en esa imagen.
Conviene aclarar que la terminología en este campo no siempre es uniforme: algunos trabajos científicos usan "realidad aumentada" para describir sistemas que en realidad funcionan como semiinmersión, y no todos los fabricantes ni todos los estudios distinguen igual entre realidad mixta, aumentada y RV no oclusiva. Para efectos prácticos en este artículo, hablamos de realidad mixta como el modo en que el paciente mantiene una referencia visual continua del espacio físico real mientras dura la actividad terapéutica, frente a la RV inmersiva, donde esa referencia desaparece por completo.
Por qué puede producir menos mareo
Si el cibermareo surge en gran medida del desajuste entre lo que ven los ojos y lo que siente el sistema vestibular, mantener visible el entorno real durante la actividad puede actuar como un ancla que reduce ese desajuste. El paciente sigue viendo su propio cuerpo, el suelo bajo sus pies y objetos estables de la sala, una referencia que coincide con lo que su sistema vestibular está registrando, aunque al mismo tiempo interactúe con un elemento virtual superpuesto.
Reduce uno de los mecanismos que producen el mareo, no todos. Las actividades inmersivas de Rehametrics, con las mitigaciones de software ya incorporadas, resultan bien toleradas por la mayoría de los pacientes desde la primera sesión. Donde más se nota el margen adicional de la realidad mixta es en el grupo con más sensibilidad vestibular, o en una primera toma de contacto con las gafas: mantener visible el entorno real puede facilitar esa primera experiencia. Factores como la latencia, el brillo, la calidad de la cámara de paso o la duración de la sesión siguen influyendo, y algunos pacientes pueden notar cierta molestia incluso en modo mixto. Investigación reciente sobre sistemas de "passthrough" con reconstrucción geométrica del entorno explora precisamente esta vía como forma adicional de mitigar el cibermareo, aunque se trata de trabajo todavía en desarrollo (publicado como preprint, sin revisión por pares completa) y no de un hallazgo cerrado.
En el protocolo clínico interno de uso de Rehametrics VR, la realidad mixta se plantea como punto de partida para ese grupo de pacientes, no como sustituto de las tareas inmersivas: una forma de que se acostumbren a la sensación de llevar las gafas puestas antes de pasar, cuando el objetivo terapéutico lo pide, a actividades que ocluyen por completo el entorno real. Para el resto de pacientes, que suelen tolerar bien la inmersión completa desde la primera sesión, el mareo deja de ser el motivo para plantear el modo mixto, aunque el tipo de tarea o el objetivo terapéutico concreto pueden justificarlo igualmente, como se explica en el siguiente apartado. Qué peso dar a cada enfoque depende, como casi todo en la progresión de una sesión, del criterio de cada profesional y de la respuesta de cada paciente.
Cuándo tiene sentido usarla en sesión
En la práctica, la realidad mixta suele encajar mejor en momentos concretos del proceso, aunque cada equipo puede priorizar estos usos de forma distinta según el paciente que tenga delante:
- Primera toma de contacto con las gafas. Sesiones muy breves, de uno o dos minutos, con el modo mixto o con enfoque exterior activado, simplemente para que el paciente se habitúe al peso y la sensación del dispositivo antes de pedirle ninguna tarea.
- Pacientes con cierta sensibilidad al movimiento. No se trata de pacientes con cinetosis severa, que sigue siendo una contraindicación que hay que valorar con especial cautela, sino de personas que refieren cierta sensibilidad y para quienes empezar en modo mixto puede facilitar una primera experiencia sin sobresaltos.
- Pacientes mayores o con menor experiencia previa con pantallas y videojuegos. Mantener la sala visible ayuda a orientar y reduce parte de la incertidumbre inicial que puede generar la inmersión total.
- Progresión hacia tareas inmersivas. Una vez que el paciente tolera bien el modo mixto, puede plantearse avanzar a actividades con mayor grado de inmersión si el objetivo terapéutico lo requiere.
También tiene valor en pacientes sin tendencia al mareo
Elegir realidad mixta no depende solo de si el paciente tiene tendencia al mareo. Mantener visible el cuerpo real, en vez de sustituirlo por un avatar completamente virtual, aporta algo distinto: en tareas centradas en el esquema corporal, la orientación espacial o el doble tarea, ver el propio brazo, la propia pierna o la postura real integrada en la actividad puede ayudar a que el paciente relacione el movimiento virtual con la sensación de su propio cuerpo.
Rehametrics Físico ya trabaja el esquema corporal como una de sus categorías de ejercicio, y algunos equipos valoran la realidad mixta precisamente por esto en pacientes sin ninguna sensibilidad particular al movimiento: no se trata de una medida de tolerancia, sino de qué referencia visual conviene más al objetivo terapéutico concreto. Elegir entre modo mixto e inmersivo puede depender tanto del perfil de sensibilidad del paciente como del tipo de tarea que se esté trabajando en ese momento del plan.
El papel de Rehametrics
Rehametrics tiene, a día de hoy, más de 20 actividades específicas de realidad mixta, además de detección automática de la postura del paciente. Es la cifra de 2026: el catálogo se amplía con cada actualización, así que ese número seguirá creciendo. Las actividades inmersivas siguen siendo el grueso del catálogo y la opción por defecto para la mayoría de los pacientes; la realidad mixta es una vía adicional, no un reemplazo. El profesional decide, actividad por actividad, si el paciente trabaja con el entorno real visible o con inmersión completa, y puede cambiar de modo entre sesiones, o incluso dentro de la misma sesión, según cómo responda el paciente.
El control de la sesión sigue siendo del terapeuta: decide qué actividad usar, cómo graduarla y cuándo progresar hacia tareas más inmersivas o más exigentes. La realidad mixta amplía el margen de maniobra frente a pacientes que de otro modo podrían abandonar la sesión por mareo, pero la decisión de qué paciente lo necesita y hasta cuándo sigue siendo del profesional que lleva el caso. Ya tratamos esta misma idea, la tecnología como apoyo y no como sustituto de la valoración profesional, en el artículo sobre la experiencia del paciente con realidad virtual en rehabilitación.
Módulos relevantes sobre realidad mixta y seguridad en VR
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Catálogo de tareas graduables entre modo mixto e inmersión total, con detección automática de postura y control de sesión desde el ordenador.
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Contraindicaciones del uso de gafas de RV
Qué antecedentes clínicos, cuadros médicos o edades requieren valorar con más cautela una sesión de realidad virtual.
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Informes de evolución
Seguimiento cuantitativo de tolerancia, rango y progresión de cada paciente sesión a sesión.
Ver validación clínica →Preguntas frecuentes
¿La realidad mixta elimina el riesgo de mareo en sesiones de RV?
Reduce uno de los mecanismos principales del cibermareo, el desajuste entre lo que ven los ojos y lo que siente el sistema vestibular, al mantener visible el entorno real. No actúa, en cambio, sobre otros factores como la latencia o la sensibilidad individual de cada paciente, así que algunas personas pueden notar molestia incluso en modo mixto.
¿Qué pacientes se benefician más de empezar con realidad mixta?
Suele ser útil en primeras sesiones, en pacientes con sensibilidad leve al movimiento, en personas mayores o con poca experiencia previa con pantallas inmersivas. La decisión, en cualquier caso, depende de la valoración del profesional para cada paciente concreto.
¿En qué se diferencia la realidad mixta de la realidad aumentada?
La terminología varía según la fuente. En este artículo, realidad mixta se refiere a mantener una referencia visual continua del entorno físico real mientras se integran estímulos virtuales, algo que en ciertos trabajos científicos se describe también como realidad aumentada o semiinmersión, según el sistema utilizado.
¿Hay que empezar siempre en modo mixto antes de pasar a tareas inmersivas?
Es una progresión habitual para pacientes sensibles o en primeras sesiones, aunque no un paso obligatorio en todos los casos: el profesional puede optar por empezar directamente en modo inmersivo si el paciente ya tiene experiencia previa y no hay antecedentes de mareo relevantes.
¿La realidad mixta cambia los criterios de exclusión para usar gafas de VR?
Los criterios de selección de pacientes, como antecedentes de cinetosis severa, trastornos vestibulares graves no compensados o epilepsia fotosensible diagnosticada, se mantienen igual sea cual sea el modo elegido; la realidad mixta no cambia esa valoración previa.
¿Las actividades inmersivas de Rehametrics son arriesgadas para el paciente?
No especialmente. Rehametrics incorpora en sus actividades inmersivas las mitigaciones de software que reducen el cibermareo (frecuencia de refresco alta, latencia baja, movimientos moderados, tareas sentado cuando procede), que repasamos en el artículo sobre cómo evitar el mareo en gafas de realidad virtual. La mayoría de los pacientes las toleran sin incidencias relevantes; la realidad mixta suma un recurso más para el grupo con más sensibilidad o para las primeras sesiones, no una alternativa necesaria para todos.
¿Quieres ver cómo funciona en sesión?
Te mostramos las actividades de realidad mixta de Rehametrics VR y cómo se integran en la progresión clínica de cada paciente.